Prima sobre todo la visita del conjunto urbano. Capital del municipio de Isábena, une a las nuevas edificaciones, situadas en la carretera, algunas dedicadas a hostelería, un conjunto de carácter medieval en torno a una calle orientada de sur a norte y que asciende por el pequeño roquedo en el que se levanta el núcleo, a orillas del río Isábena.
La antigua entrada al pueblo, tras cruzar el río por un puente de factura medieval conocido con el nombre de Puente de la Luz, se realizaba por el portal de Santa Bárbara, el más meridional de los tres pasajes cubiertos de la calle principal, de los que el central presenta arcos apuntados.
Sus casas de mampostería y teja y losa son de buena factura y siguen el estilo del valle. Con fechas que van del siglo XVI al XIX, destacamos casa Guillermo, casa Salinas y casa Muito, ésta última con alero de gran belleza y balcones de madera. Algunas de ellas presentan aún patios enlosados o empedrados con pequeños cantos de río formando motivos geométricos.
En las inmediaciones se encuentra la ermita de la Virgen de Pedro, del siglo XI, muy transformada.
El conjunto eclesiástico no posee relevancia arquitectónica de interés, pero se ve suplida por el tejido urbano. La iglesia parroquial presenta factura moderna ciñéndose a los postulados de la arquitectura popular sin ningún otro elemento a destacar.
En su exterior destaca la torre espadaña de gran amplitud y dos ventanas que guarnecen las campanas. En ella está el arco de entrada al tempo, de medio punto y sobre la puerta, un pequeño óculo da entrada de luz al coro.
En el interior prima la simplicidad, siendo de una sola nave revestida de piedra irregular y varias capillas laterales.
El altar es de forma pentagonal, pero cubierto con una bóveda de cañón. Una moldura recorre el templo separándola en dos tipos diferente de piedra, mucho más perfecta la de la cubierta. Unas esculturas representando el Calvario, formado por Cristo crucificado y San Juan y la Virgen María a los lados, es la única imaginería de la cabecera.