Hay instrumentos que no se conocen demasiado, pero que se escuchan en cantidad de ocasiones. El arpa es uno de ellos. De origen antiquísimo, escuchamos su sonido en innumerables películas, en cantidad de repertorio orquestal, y en los momentos y lugares más insospechados. De su unión con el órgano no se sabe mucho; no existe un gran repertorio para este duo, de entrada, tan desigual. Da la impresión de que el órgano, con su gran sonido, vaya a tapar al arpa, más recogida en cuanto a intensidad.
Sin embargo, Ignace Michiels y Andrea Voets, llegados de los Países Bajos, hicieron un grandísimo concierto a dúo, interpretando obras que iban desde autores barrocos hasta finales del romanticismo. Ambos hicieron alarde de una magnífica técnica y una grandísima expresividad. En obras a dúo caben destacar las dos finales, un par de piezas originales para orquesta que el organista, mostrando una gran originalidad y capacidad de adaptación tímbrica, arregló para la ocasión, y que surtieron un efecto estupendo por lo variado de los contrastes y el acierto sonoro.
En cuanto a órgano solo, el titular de la catedral de Brujas hizo alarde de su oficio constantemente, aunque destacaremos la Sonata de Mendelssohn, ese romántico sobrio y espiritual, que fue trabajado con Michiels con una gran limpieza de sonido y claridad de planos. Andrea Voets, por su parte, mostró una gran capacidad de virtuosismo y un sonido muy bien definido en obras como la Danza Española de la Vida Breve, de Manuel de Falla, mostrando que es capaz de moverse en estilos muy diversos y que domina a la perfección la paleta de efectos del arpa, a pesar de su extremada juventud.
Un concierto de altísima calidad, que no defraudó al numeroso público asistente, y que mantiene al Festival de la Ribagorza en sus habituales cotas de calidad. Un primer fin de semana para recordar, puesto que el inicio del festival ha estado colmado de estupendos artistas. Si todo sigue como hasta ahora, la edición entera promete muchas tardes de intenso disfrute. Allí estaremos para comprobarlo.